«Intronauta», un ecléctico paseo de la psicodelia al hip hop


Antonio Smash es historia viva del rock español. A finales de los sesenta formó parte de Smash uno de los grupos seminales no solo de la escena sevillana sino de la nacional que abrió una ventana, la de la experimentación, que hasta entonces pocos se habían atrevido a entreabrir en el rock español. «Teníamos que haber durado algo más, fue explosivo e intenso», comenta el que fuera el batería de la banda.

Antonio Smash: «El rock es una forma de expresión universal»

J. FLORES
Antonio Smash

Desde entonces, sus baquetas han dado cuerpo a formaciones como Goma y Luzbel, junto al recordado Silvio. También participó en álbumes de Pata Negra, Kiko Veneno yManuel Molina- fallecido este martes-, entre otros. A pesar de ello no fue hasta 2002 cuando decidió dar el paso y publicar discos bajo su nombre, el primero «Jardín secreto», para el que contó con el inestimable apoyo deSantiago Auserón. Acaba de publicar«Intronauta», un nuevo paseo por el rock lleno de eclecticismo, de la psicodelia al hip hop [escucha aquí el disco completo].

«Hay una gran diversidad de influencias adquiridas a lo largo de mi carrera. No dejo de escuchar ni de tener interés en lo que sigue apareciendo. No tengo prejuicios, lo que me llegue y me toca me gusta mostrarlo, aunque a la hora de darle forma al tema se puede ver una manera de hacer las cosas», señala Antonio Smash, quien reconoce que el título de «Intronauta» tiene que ver con el viaje interior, donde se dan «sentimientos y reflexiones que tienen que ver con el ámbito social que estamos viviendo. Hay crítica pero irónica y con sentido del humor, aunque también hay letras románticas».

Al igual que en trabajos anteriores, este multiinstrumentista, arreglista y productor ha contado con colaboradores en sus letras, algunos de la talla de Kiko Veneno y Dogo, aunque en esta ocasión firma una letra propia, la del tema «Al son de la locura del amor». «En las canciones compongo primero la música y después el letrista se adapta a una métrica ya dada. Suelo tener mucha complicidad con los letristas, a veces les envío los temas, a veces les sugiero cosas… Por ejemplo, a Kiko Veneno le pedí que en «Doctor Man» que tratara al personaje como el típico manipulador egoísta. Me gusta cómo dice las cosas Kiko».

Las canciones las ha montado este músico en su estudio, donde ha grabado baterías, bajos, guitarras, eléctricas y teclados, aunque afirma que sigue teniendo «espíritu de grupo», por lo que, afirma, «cuando tienes claro el enfoque y el arreglo, grabo siempre pensando en colaboradores y estilos, no hay dos canciones iguales».

A pesar de los años transcurridos desde el debut de Smash, en Sevilla perviven algunas de las dificultades, por supuesto no todas, que encuentran los grupos que hacen rock, una música que, en buena medida, sigue siendo «underground» en la ciudad. «Creo que en España en general sigue siéndolo, es un tipo de música que siempre fue duro hacerla aquí, aunque no me gusta quejarme. En el disco las críticas siempre están acompañadas de humor e ironía, suceda lo que suceda estoy acostrumbrado a hacer las cosas así desde chico».

Antonio Smash considera que «el rock es una forma de expresión universal y la prueba es que se ha extendido por todo el mundo. Soy poco dado pa dejarme atar por etiquetas, quiero gozar siempre de libertad total en lo que hago».

Para su actuación de esta tarde en la Fnac de Sevilla, donde actuará a partir de las 19 horas, ha planteado un concierto «semiacústico psicodélico» con siete temas en función de la formación que le acompaña y que forman: Lilly Pitta, a la percusión; Daniel Cortés, en una de las guitarras; Lourdes Rodríguez, a los coros y percusión;Manolo Arco, a la armónica; y Antonio Smash, guitarra y voz.